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Mi historia

Siempre he sido diseñador.

Durante muchos años trabajé en diseño gráfico e ilustración, hasta que sentí la necesidad de alejarme de la pantalla y volver a crear con las manos. Mis referencias nacen de aquello que siempre me ha acompañado: el cine, la moda, la literatura, el teatro y la historia del arte. También me inspiran los escaparates antiguos, las películas clásicas, el diseño del siglo XX y esos objetos capaces de despertar recuerdos incluso antes de saber por qué. No intento reproducir una época concreta. Prefiero mezclar influencias y construir personajes con identidad propia.

Mi manera de entender el diseño

No busco reproducir personajes ni seguir tendencias. Me interesa crear piezas que transmitan una emoción y que, con el paso del tiempo, sigan despertando la misma curiosidad que el primer día. Trabajo desde la intuición, mezclando referencias del cine clásico, la moda, la ilustración, la fotografía, el teatro y la cultura visual del siglo XX. Cada colección cuenta una historia distinta. Siempre me ha interesado la frontera entre el arte y el objeto cotidiano. Por eso muchas de mis creaciones van un paso más allá de la escultura tradicional y se convierten en lámparas, piezas decorativas o elementos funcionales que siguen conservando su identidad artística. Me gusta pensar que una obra puede emocionar, pero también formar parte de la vida diaria.

El valor de una pieza

Vivimos rodeados de objetos producidos en serie.

Por eso defiendo un diseño pausado, artesanal y de autor.

Cada obra requiere horas de trabajo manual, desde la preparación del soporte hasta las últimas capas de pintura y acabado. No existen procesos industriales ni reproducciones idénticas.

Cada pieza es única.